El desencanto social ante la inteligencia artificial y la gestión de los gigantes tecnológicos ha generado una fatiga creciente, evidenciando una desconexión entre innovación y beneficio colectivo. Los incidentes recientes, como el fallo del cohete Falcon y la filtración de datos de PayPal, refuerzan la percepción de incompetencia y riesgos tangibles. El sector público intenta recuperar el enfoque ético, mientras la apertura de nuevas tiendas de aplicaciones en la Unión Europea ofrece una esperanza de descentralización.
Bluesky
#inteligencia artificial
#ética
#descentralización