El avance de la inteligencia artificial enfrenta una creciente oposición por su uso en vigilancia y control estatal, especialmente tras la presión del Pentágono sobre empresas tecnológicas. Las discusiones revelan cómo los incentivos económicos y la centralización tecnológica agravan la precarización laboral y la desigualdad social. Este debate subraya la urgencia de establecer límites éticos y regulatorios para proteger la autonomía y los derechos fundamentales.
Bluesky
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