El reciente informe sobre el consumo energético y de agua de la inteligencia artificial revela que sus emisiones de carbono igualan las de una gran ciudad y superan la demanda global de agua embotellada. Las voces críticas exigen mayor responsabilidad y transparencia a las empresas tecnológicas, mientras el sector financiero es señalado por inflar tecnologías emergentes para obtener beneficios especulativos. Este debate pone en cuestión la viabilidad real y la ética de las innovaciones que dominan el mercado.
Bluesky
#inteligencia artificial
#medio ambiente
#finanzas